LA MEMORIA HUMANA
La
memoria es una función del cerebro y, a la vez, un fenómeno de la mente que
permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del
pasado. Surge como resultado de las conexiones sinápticas repetitivas entre las
neuronas, lo que crea redes neuronales (la llamada potenciación a largo plazo).
La
memoria permite retener experiencias pasadas y según el alcance temporal, se
clasifica convencionalmente en: memoria a corto plazo (consecuencia de la
simple excitación de la sinapsis para reforzarla o sensibilizarla
transitoriamente), memoria a mediano plazo y memoria a largo plazo
(consecuencia de un reforzamiento permanente de la sinapsis gracias a la
activación de ciertos genes y a la síntesis de las proteínas correspondientes).
El
hipocampo es la parte del cerebro relacionada a la memoria y
aprendizaje. Un ejemplo que sustenta lo antes mencionado es la enfermedad de
alzheimer que ataca las neuronas del hipocampo lo que causa que la persona vaya
perdiendo memoria y no recuerde en muchas ocasiones ni a sus familiares.
En términos prácticos, la memoria (o, mejor,
los recuerdos) es la expresión de que ha ocurrido un aprendizaje. De ahí que
los procesos de memoria y de aprendizaje sean difíciles de estudiar por
separado.
El
cerebro humano de un individuo adulto estándar contiene unos 100.000 millones
de neuronas y unos 100 billones de interconexiones (sinapsis) entre éstas.
Aunque a ciencia cierta nadie sabe la capacidad de memoria del cerebro, puesto
que no se dispone de ningún medio fiable para poder calcularla, las
estimaciones varían entre 1 y 10 terabytes. Según Carl Sagan, tenemos la
capacidad de almacenar en nuestra mente información equivalente a la de 10
billones de páginas de enciclopedia.
No
existe un único lugar físico para la memoria en nuestro cerebro. La memoria
está diseminada por distintas localizaciones especializadas. Mientras en
algunas regiones del córtex temporal están almacenados los recuerdos de nuestra
más tierna infancia, el significado de las palabras se guarda en la región
central del hemisferio derecho y los datos de aprendizaje en el córtex
parieto-temporal. Los lóbulos frontales se dedican a organizar la percepción y
el pensamiento. Muchos de nuestros automatismos están almacenados en el
cerebelo.
Fases de La memoria
En el proceso de almacenamiento de los
conocimientos en la memoria es posible diferenciar las siguientes fases:
Codificación o registro (recepción, procesamiento y combinación de la información
recibida)
Almacenamiento (creación de un registro permanente de la información codificada)
Recuperación, recordar o recolección (recordar la información almacenada en
respuesta a una señal para usarla en un proceso o actividad).
Tipos de memoria
Memoria sensorial
Se denomina memoria sensorial a la capacidad
de registrar las sensaciones percibidas a través de los sentidos. Constituye la
fase inicial del desarrollo del proceso de la atención. Esta memoria tiene una
gran capacidad para procesar gran cantidad de información a la vez, aunque
durante un tiempo muy breve.
Existe una serie de almacenes de información
provenientes de los distintos sentidos que prolongan la duración de la
estimulación. Esto facilita, generalmente, su procesamiento en la llamada
memoria operativa.
Los GRACHI almacenes más estudiados han sido
los de los sentidos de la vista y el oído:
El
almacén icónico se encarga de recibir la percepción
visual. Se considera un depósito de líquido de gran capacidad en el cual la
información almacenada es una representación isomórfica (con la misma
estructura) de la realidad de carácter puramente físico y no categórico (aún no
se ha reconocido el objeto).
Esta estructura es capaz de mantener nueve
elementos aproximadamente, por un intervalo de tiempo muy corto (alrededor de
250 milisegundos). Los elementos que finalmente se transferirán a la memoria
operativa serán aquellos a los que el usuario preste atención.
El
almacén ecoico, por su parte, mantiene almacenados los
estímulos auditivos hasta que el receptor haya recibido la suficiente
información para poder procesarla definitivamente en la memoria operativa.
Memoria a corto plazo
La memoria a corto plazo es el sistema donde
el individuo maneja la información a partir de la cual está interactuando con
el ambiente. Aunque esta información es más duradera que la almacenada en las
memorias sensoriales, está limitada a aproximadamente 7±2 elementos durante 10
segundos (span de memoria) si no se repasa
Esta limitación de capacidad se pone de
manifiesto en los efectos de primicia y ultimidad. Cuando a un grupo de
personas se le presenta una lista de elementos (palabras, dibujos, acciones,
etc.) para que sean memorizados, al cabo de un breve lapso recuerdan con mayor
facilidad aquellos ítems que se presentaron al principio (primicia) o los que
se presentaron al final (recencia) de la lista, pero no los intermedios.
El «efecto de primicia» disminuye al aumentar
la longitud de la lista, no así el de ultimidad. La explicación que se da a
estos datos es que las personas pueden repasar mentalmente los primeros
elementos hasta almacenarlos en la memoria a largo plazo, y en cambio no pueden
procesar los elementos intermedios. Los últimos ítems, por su parte, permanecen
en la memoria operativa tras finalizar la fase de aprendizaje, por lo que
estarían accesibles a la hora de recordar la lista.
Las funciones generales de este sistema de
memoria abarcan la retención de información, el apoyo en el aprendizaje de
nuevo conocimiento, la comprensión del ambiente en un momento dado, la
formulación de metas inmediatas y la resolución de problemas. Debido a las
limitaciones de capacidad, cuando una persona realice una determinada función,
las demás no se podrán llevar a cabo en ese momento.
Subsistemas
La memoria operativa o memoria de trabajo está
formada por varios subsistemas, a saber: un sistema supervisor (el ejecutivo
central) y dos almacenes secundarios especializados en información verbal (el
lazo articulatorio) y visual o espacial (la agenda visoespacial).
El
ejecutivo central coordina los recursos del sistema y
los distribuye por diferentes almacenes, denominados esclavos, según la función
que se pretenda llevar a cabo. Se centra, por lo tanto, en tareas activas de
control sobre los elementos pasivos del sistema; en este caso, los almacenes de
información.
El lazo
articulatorio o bucle fonológico, por su parte, se
encarga del almacenamiento pasivo y mantenimiento activo de información verbal
hablada. El primer proceso hace que la información se pierda en un breve lapso,
mientras que el segundo —repetición— permite refrescar la información temporal.
Además, es responsable de la transformación automática del lenguaje presentado
de forma visual a su forma fonológica, por lo que, a efectos prácticos, procesa
la totalidad de la información verbal.
Esto se demuestra cuando se trata de recordar
una lista de letras presentadas de forma visual o auditiva: en ambos casos, una
lista de palabras de sonido semejante es más difícil de recordar que una en la
que éstas no sean tan parecidas. Asimismo, la capacidad de almacenamiento del
«lazo articulatorio» no es constante como se creía (el clásico 7±2), sino que
disminuye a medida que las palabras que deben recordarse son más largas.
La
agenda visoespacial es el almacén del sistema que
trabaja con elementos de carácter visual o espacial. Como el anterior, su tarea
consiste en guardar este tipo de información. La capacidad de almacenamiento de
elementos en la «agenda visoespacial» se ve afectada —como en el «lazo
articulatorio»— por la similitud de sus componentes, siempre y cuando no sea
posible traducir los elementos a su código verbal (por ejemplo, porque el «lazo
articulatorio» esté ocupado con otra tarea). Así, será más difícil recordar un
pincel, un bolígrafo y un lápiz que un libro, un balón y un lápiz.
Consecuencias de la limitación de recursos
Se ha investigado cómo la limitación de
recursos de la «memoria operativa» afecta la ejecución de varias tareas
simultáneas. En las investigaciones de este tipo se dice a un grupo de personas
que realicen una tarea principal (por ejemplo, escribir un artículo) y de otra
secundaria (por ejemplo, escuchar una canción) al mismo tiempo. Si la tarea
principal se realiza peor que cuando se hace en solitario, se puede constatar
que ambas tareas comparten recursos.
En líneas generales, el rendimiento en tareas
simples empeora cuando éstas requieren la participación de un mismo almacén
secundario (por ejemplo, escribir un texto y atender a lo que se dice en la
canción), pero no cuando los ejercicios se llevan a cabo de forma separada en
los dos almacenes o subsistemas (por ejemplo, escuchar una noticia y ver
imágenes por televisión). Cuando la complejidad de las tareas aumenta y se
requiere el procesamiento de información controlado por el «ejecutivo central»,
la ejecución en ambas tareas se vuelve más lenta, pero no empeora.
Además, se ha demostrado que las personas
ancianas muestran peor rendimiento en las tareas que requieran el uso del
componente del «ejecutivo central» de la memoria de trabajo. Por el contrario,
las tareas que precisen del bucle fonológico no se verán tan afectadas por la
edad. En la actualidad aún no está aclarada esta cuestión.
Memoria a largo plazo
La Memoria a largo plazo (MLP) es un almacén
al que se hace referencia cuando comúnmente hablamos de memoria en general. Es
en donde se almacenan los recuerdos vividos, nuestro conocimiento acerca del
mundo, imágenes, conceptos, estrategias de actuación, etc.
Dispone de capacidad desconocida y contiene
información de distinta naturaleza. Se considera la «base de datos» en la que
se inserta la información a través de la «memoria operativa», para usarla
posteriormente.
Clasificación por tipo de información
Una primera distinción dentro de la MLP es la
que se establece entre la «memoria declarativa». La «memoria declarativa» es
aquélla en la que se almacena información sobre hechos.
Memoria procedimental (implícita)
La «memoria procedimental» puede considerarse
un sistema de ejecución, implicado en el aprendizaje de distintos tipos de habilidades
que no están representadas como información explícita sobre el mundo. Por el
contrario, éstas se activan de modo automático, como una secuencia de pautas de
actuación, ante las demandas de una tarea. Consisten en una serie de
repertorios motores (escribir) o estrategias cognitivas (hacer un cálculo) que
llevamos a cabo de modo inconsciente.
El aprendizaje de estas habilidades se
adquiere de modo gradual, principalmente a través de la ejecución y la
retroalimentación que se obtenga; sin embargo, también pueden influir las
instrucciones (sistema declarativo) o la imitación (mimetismo). El grado de
adquisición de estas habilidades depende de la cantidad de tiempo empleado en
practicarlas, así como del tipo de entrenamiento que se lleve a cabo. Como predice
la «ley de la práctica», en los primeros ensayos la velocidad de ejecución
sufre un rápido incremento exponencial, que va enlenteciéndose conforme aumenta
el número de ensayos de práctica.
La adquisición de una habilidad lleva consigo
que ésta se realice óptimamente sin demandar demasiados recursos de la
atención, que pueden usarse en otra tarea al mismo tiempo, de modo que dicha
habilidad se lleva a cabo de manera automática.
La unidad que organiza la información
almacenada en la «memoria procedimental» es la regla de producción que se
establece en términos de condición-acción, y se considera que la condición es
una estimulación externa o una representación de ésta en la memoria operativa;
la acción se considera una modificación de la información en la memoria
operativa o en el ambiente.
Las características de esta memoria son
importantes al tratar de desarrollar una serie de reglas que permitan obtener
una buena ejecución en una tarea.
Memoria declarativa (explícita)
La «memoria declarativa» contiene información
referida al conocimiento sobre el mundo y sobre las experiencias vividas por
cada persona (memoria episódica). Un ejemplo de la misma es el día de año nuevo
es una fecha importante que recordamos y la cual es diferente para cada uno.
así como información referida al conocimiento general, sobre todo respecto a
los conceptos extrapolados de situaciones vividas (memoria semántica). Mientras
que la semántica es más objetiva y un ejemplo de la misma es que color rojo es
algo que aprendimos desde pequeños y que para todos es igual, tener en cuenta
estas dos subdivisiones de la memoria declarativa es importante para entender
de qué modo la información está representada y se recupera diferencialmente.
La «memoria semántica» da cuenta de un almacén
de conocimientos acerca de los significados de las palabras y de las relaciones
entre estos significados, y constituye una especie de diccionario mental,
mientras que la «memoria episódica» representa eventos o sucesos que reflejan
detalles de la situación vivida y no solamente el significado.
La organización de los contenidos en la
«memoria episódica» está sujeta a parámetros espacio-temporales; esto es, los
eventos que se recuerdan representan los momentos y lugares en que se
presentaron. Sin embargo, la información representada en la «memoria semántica»
sigue una pauta conceptual, de manera que las relaciones entre los conceptos se
organizan en función de su significado.
Otra característica que diferencia ambos tipos
de representación se refiere a que los eventos almacenados en la «memoria
episódica» son aquellos que se han codificado de manera explícita, mientras que
la «memoria semántica» posee una capacidad inferencial y es capaz de manejar y
generar nueva información que nunca se haya aprendido explícitamente, pero que
se halla implícita en sus contenidos (entender el significado de una nueva
frase o de un nuevo concepto utilizando palabras ya conocidas).
Los recuerdos
Los recuerdos son imágenes del pasado que se
archivan en la memoria. Nos sirven para traer al presente algo o a alguien. Se
definen también como una reproducción de algo anteriormente aprendido o vivido,
por lo que están vinculados directamente con la experiencia.
Las conexiones
neuronales de la corteza son estimuladas por la información y se fortalecen y
vinculan al contexto emocional en que se formaron. Una vez codificadas reside
en la región de la corteza en la que la información fue percibida y procesada.
Cuando sea necesario, o suscitado por la emoción, esa memoria se activa para
utilizarse como memoria de trabajo.
Según el psicoanálisis, el aferrarse a un
recuerdo puede generar depresiones y, en casos extremos, incluso una ruptura
con la realidad actual.
Los recuerdos de un colectivo humano nos dan
una aproximación más cercana de la realidad que la propia historia, puesto que
ella suele saltarse los hechos individuales para centrarse en los
acontecimientos globales.
Patologías
La enfermedad del Alzheimer es una clase de
demencia progresiva causada por la aparición de placas y nudos neurofibriliares
en distintas regiones de la corteza cerebral y el hipocampo. Al principio,
estos nudos y placas, se concentran en la región temporal media, esta zona está
relacionada al establecimiento de nuevas memorias explícitas. Esta zona es
vital para el establecimiento de la memoria episódica y contribuye a la
formación de nuevas memorias semánticas. La apolipoproteína E (APOE) es
esencial para el catabolismo de lipoproteínas. Además, ha sido vinculada a
enfermedades cardiovasculares. La APOE E4 ha sido relacionada a una mayor
sensibilidad a desarrollar Alzheimer. El APOE4 tiende a producir una
acumulación amiloide en el cerebro, algún tiempo antes de que aparezcan los
primeros síntomas del Alzheimer. A pesar de los recientes hallazgos, la
presencia del gen apolipoproteína E, no permite explicar todos los casos de la
enfermedad del Alzheimer.
Alteraciones cuantitativas
Amnesias
La mala memoria está provocada por factores o
deficiencias biológicas ajenas propiamente al funcionamiento normal de la misma.9
La amnesia es la ausencia de recuerdos de un período determinado de la vida. El
sujeto suele estar consciente de que son recuerdos que existieron, pero que se
han perdido. Pueden ser parciales o totales.
Amnesia parcial: afectan los recuerdos de un campo reducido de memoria visual, auditiva
o verbal. Puede estar presente en trastornos orgánicos del cerebro, lesiones de
la corteza cerebral por traumatismos, deficiencia circulatoria, intoxicaciones
o trastornos psicogénicos. Si la amnesia es de etiología orgánica, suele ser
definitiva, mientras que la amnesia temporal de etiología psicogénica suele ser
transitoria.
Amnesia total: es la que se vuelve extensiva a todos los elementos y formas de
conocimiento, que corresponde a un lapso determinado de la vida del sujeto.
Según la cronología del lapso olvidado, se divide en:
Anterógrada o de
fijación: incapacidad de evocar hechos recientes,
pero si logra recuerdos antiguos. Suelen ser transitorias, pero pueden
convertirse en definitivas, como ocurre en las demencias.
Amnesia retrógrada o de
evocación: es la dificultad para evocar el recuerdo
de vivencias conservadas del pasado y que en otras oportunidades han podido
recuperarse.
Amnesia global o
retroanterógrada: afecta simultáneamente la
fijación de eventos presentes y la evocación de recuerdos pasados. Se observa
en los períodos terminales de las demencias.
Hipomnesia
Es la disminución de la capacidad de la
memoria debido a una dificultad tanto en la fijación como en la evocación. Se
observa en personas psiquiátricamente sanas con preocupaciones profundas que
acaparan la atención, así como en pacientes con neurosis.
Hipermnesia
Es el aumento o hiperactividad de la memoria,
frecuente en pacientes maníacos o delirantes, y se presenta también en sujetos
con entrenamiento especial de la memoria.
Dismnesia
Es una alteración cuantitativa que traduce
siempre en una disminución de la memoria, imposibilita evocar un recuerdo en un
momento dado y evoca otros en forma borrosa o poco nítida.
Alteraciones cualitativas
Se han agrupado bajo la denominación de
paramnesia, es decir, los falsos reconocimientos o recuerdos inexactos que no
se ajustan a la realidad. Los principales son:
Fenómeno de lo ya visto
(déja vu): es la impresión de que una vivencia
actual ha sido experimentada en el pasado y en la misma forma. Se puede
observar en personas sin ningún padecimiento mental o en sujetos con neurosis o
con esquizofrenia.
Fenómeno de lo nunca
visto (jamais vu): sensación de no haber visto o
experimentado nunca algo que en la realidad ya se conoce.
Ilusión de la memoria: es la evocación deforme de una vivencia, al cual se le agregaron
detalles creados por la fantasía. Se observa en personas sin padecimientos
mentales y en sujetos con delirios o con esquizofrenia.
Tratamientos contra la PÉRDIDA de la memoria
Algunas experiencias e investigaciones
sugieren que el consumo de Ácido graso omega 3 tiene efectos benéficos sobre el
desarrollo del cerebro, y en procesos tales como la memoria y la
concentración.10 También hay estudios que sugieren que el consumo de omega 3
durante del embarazo puede tener una buena influencia en el bebé.;11 e incluso
grupos de niños en edad escolar aumentaron notablemente su rendimiento después
de ingerir pastillas con aceite de pescado rico en omega 3.
Otra de las ayudas eficaces para mejorar la
retención consiste en dedicar una buena parte del tiempo de estudio no a la
lectura sino al repaso mental de lo que se ha leído, a su reproducción ordenada
sin recurrir al libro más que cuando falla la memoria. De esta forma no solo la
retención, sino los mecanismos de captura de lo retenido, se consolidan y
perfeccionan. En algún caso, el tiempo dedicado con fruto a este repaso mental
ha llegado hasta el 80%
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