La Conciencia humana
La conciencia es la
cualidad o el estado de conocimiento de objetos externos o de algo interno a
uno mismo. Puede ser definida como: capacidad para sentir, subjetividad,
habilidad de experimentar o sentir, sentimiento de individualidad o como
control ejecutivo de la mente. A pesar de la dificultad al definirla, algunos
filósofos consideran que hay una intuición generalizada sobre qué es.
La
filosofía considera que la
conciencia es la facultad humana para decidir acciones y hacerse responsable de
las consecuencias de acuerdo a la concepción del bien y del mal. De esta
manera, la conciencia sería un concepto moral que pertenece al ámbito de la
ética.
Para
la psicología, la
conciencia es un estado cognitivo no-abstracto que permite que una persona
interactúe e interprete con los estímulos externos que forman lo que conocemos
como la realidad. Si una persona no tiene conciencia, se encuentra desconectada
de la realidad y no percibe lo actuado.
La psicología
distingue entre los niveles consciente (establece las prioridades),
preconsciente (depende del objetivo a cumplir) e inconsciente (no se
racionaliza). La estructura de la conciencia está dada por la relación que
establecen estos tres niveles.
A través de la
conciencia un individuo consigue tener una noción de sí mismo y de su entorno;
es uno de los elementos que asegura la supervivencia de un ser vivo, pues le
permite estar alerta a los peligros y actuar en consecuencia.
Este proceso, aunque
resulta sumamente sencillo a simple vista, es el resultado de varios fenómenos
psíquicos que tienen lugar en la mente de los individuos a cada instante sin
que él tenga total noción de ello. Para resumirlo, este proceso consiste en
percibir el entorno a través de los sentidos y analizarlo con la información
que se tiene (las cuales fueron desarrolladas a partir de las experiencias con
las que el individuo haya tenido que enfrentarse), la memoria.
Si la conciencia de un
individuo funciona del modo “adecuado”, las valoraciones que éste hará sobre su
realidad serán claras y le permitirán llevar una vida estable; si por el
contrario, dado que ha padecido determinadas situaciones traumáticas, puede que
su manera de entender en entorno no sea lúcida y, por ende, tome decisiones que
causarán desajustes en su entorno. En este punto puede decirse que lucidez y
claridad son sinónimos son para la psiquiatría los aspectos que definen una
conciencia sana.
Cuando estamos despiertos nuestra conciencia se
encuentra alerta y sólo se relaja cuando dormimos, momento en el que el subconsciente puede
expresarse y lo hace a través de los sueños; por eso muchos especialistas basan
sus estudios sobre el universo psíquico de los pacientes teniendo en cuenta
aquello que recuerdan de los sueños, pues en ese momento no existen estructuras
ni preconceptos y lo que se muestra sale sin ser analizado, pudiendo acceder a
un espacio del individuo que durante el estado de conciencia se encuentra
absolutamente oculto.
Es importante señalar
que una de las causas de las alteraciones en la conciencia pueden ser problemas biológicos y psicológicos. El
abuso de ciertas sustancias tóxicas como alcohol y fármacos, puede afectar
determinadas zonas del cerebro y provocar alteraciones en la conciencia que
pueden ser de diferentes niveles. También ciertas enfermedades psiquiátricas
como la ansiedad y la depresión, pueden causar los mismos trastornos en la
forma en la que el individuo concibe la realidad
Estudios sobre la conciencia
Durante varias
décadas, la conciencia fue evitada como tema de investigación por la mayoría de
los científicos por una concepción generalizada de que un fenómeno definido en
términos subjetivos no podría ser estudiado con propiedad usando métodos
experimentales objetivos.
Los Estados Unidos,
donde el psicoanálisis no hizo escuela tan fuertemente como en otras partes del
mundo, fueron la cuna de estudios científicos sobre la conciencia. Incluso
predominaron posturas que desdeñaban la oposición conciencia-inconsciente y la
idea general de conciencia. En las primeras décadas del siglo XX, algunos
psicólogos se volcaron sobre la conducta como objeto de estudio. Para John B.
Watson, lo cognoscible de la psicología está en el comportamiento. De hecho
escribió que se podría estudiar la psicología humana sin hacer una sola mención
a la conciencia. Watson creó la escuela de psicología conocida como
conductismo.
Hacia los años 50 del
siglo XX, el estudio científico del sueño descubrió que éste no implica la
desaparición de la conciencia, sino otro tipo de actividad cerebral cercana a
aquella. Los movimientos oculares rápidos (REM, por las siglas de las palabras
inglesas Rapid Eye Movement) se producen durante el sueño con intervalos de
unos 90 minutos. El estudio de esta fase reveló que en esos momentos las ondas
registradas por un encefalograma son similares a las de la vigilia. Esto
sugirió la posibilidad de ampliar el concepto de conciencia. En esos años,
apareció la idea de "estados alterados" de conciencia, que se
difundió rápidamente en la cultura estadounidense.
En 1975, George
Mandler publicó un estudio en psicología en el que distinguió procesos
conscientes lentos, seriales y limitados, y procesos inconcientes rápidos,
paralelos y extensivos. En la década de 1980, una comunidad creciente de
neurocientíficos y psicólogos se había asociado a un campo llamado
"Estudios de la conciencia", dando lugar a una serie de trabajos
experimentales publicados tanto en libros como en periódicos como
"Consciousness and cognition" (conciencia y cognición) y trabajo metodológico
publicado en periódicos y conferencias.
Investigaciones
médicas y psicológicas actuales sobre la conciencia se basan en experimentos
psicológicos (incluyendo, por ejemplo, el estudio de efectos de primado usando
estímulos subliminales) y en estudios de casos de alteraciones de la conciencia
producidas por traumas, enfermedades o drogas. A grandes rasgos, las
aproximaciones científicas se basan en dos conceptos centrales. El primero
identifica las experiencias concientes con el contenido de lo que reporta el
sujeto y el segundo hace uso del concepto de conciencia que fue desarrollado
por neurólogos y otros profesionales de la salud que tratan pacientes con
trastornos de la conducta. El fin de estos estudios es definir la conciencia y
describir los mecanismos que la subyacen
Estados de conciencia
Para los estados
clínicos de la consciencia y sus alteraciones, véase artículo de fisiología:
Estados de conciencia
Hay diferentes desarrollos de esta
función cerebral:
Conciencia
individual: se refiere a la
conciencia de uno mismo y de cómo el entorno lo puede perjudicar o favorecer.
Se establece lo que es bueno y malo para uno mismo. El ejercicio acertado de
esta función mental se llama instinto de supervivencia. En el hombre, el
resultado de su racionalización le dota de mayor capacidad de autodominarse, de
una mayor creatividad y de esto nace la Inteligencia preconsciente (Véase
nota).
Conciencia
social: se refiere a la
conciencia del estado de los demás miembros de su comunidad y de cómo el
entorno los puede perjudicar o favorecer. Se establece lo que es bueno y malo
para una comunidad. El ejercicio acertado de esta función mental se llama
instinto de protección. En el hombre, el resultado de su racionalización le
dota de capacidad cooperacional, y de esto nace la Inteligencia social.
Conciencia
temporal o competente: se
refiere a la conciencia del medio que le rodea y de cómo afecta a uno mismo y a
los demás en la línea del tiempo. Se establece lo que es bueno y malo para el
futuro de la comunidad. El ejercicio acertado de esta función mental se llama
inteligencia racional (véase también: razón).
Conciencia
emocional o empatía: Se
establece lo que es bueno y malo en función de datos emocionales, y de cómo el
entorno y la forma de actuar de uno mismo, afecta al estado emocional de su
comunidad. El ejercicio acertado de esta función mental se llama inteligencia
emocional.
La conciencia puede
funcionar en 'piloto automático', es decir, sin necesidad de ejercitar
inteligencia alguna, únicamente basándose en los instintos. El individuo es
consciente de lo que está haciendo, pero no se plantea si es bueno o malo.
Nota: Actualmente, esta
área está en investigación por John
Kounios y Mark Jung-Beeman, neurólogos de la Universidad estadounidense de
Drexden y Universidad Northwestern respectivamente. Se la ha calificado como
creativa, a este tipo de inteligencia. De forma general, son catalogadas como
artistas y genios las personas capaces de usar la creatividad en sus métodos de
resolución de problemas, dicha capacidad creativa procede del lóbulo temporal
derecho de nuestro cerebro.
Interrelación
Las tres primeras no
son exclusivas del hombre, sólo la última. Como especie animal no nos cuesta
concienciarnos de las dos primeras, pues no depende de la educación o datos
externos, va con la propia naturaleza de la conservación de la especie. El
ejercicio más o menos acertado de la tercera dependerá de la educación recibida
(los hay autodidactas), también es innata a la supervivencia y la cuarta no
todo humano logra concienciarse en su mayor exponente (o sea, equipararla al
uso que le damos a las otras tres), sino que son dependientes de la educación,
costumbres y moral local. No suele manifestarse de forma consciente, sino como
una imagen de lo que podríamos estar sintiendo nosotros en piel ajena. Ello
motiva a actuar pensando que eso es lo bueno y lo malo, sin cuestionarlo ni
racionalizarlo; las personas que lo han intentado han acabado convirtiéndose en
líderes.
Estados alterados de conciencia
Se entiende como
estado alterado de conciencia a los estados de conciencia distintos de:
La vigilia, activo.
El sueño, lento.
El sueño REM, con
movimientos oculares rápidos y excitación de los órganos sexuales.
A estos estados
alterados se les asocia a veces, cierta capacidad terapéutica para sanar
ciertos trastornos psicológicos y/o psiquiátricos.
La conciencia está
además íntimamente relacionada con el lenguaje.
"Darse cuenta" (awareness)
Los autores de Gestalt
Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, Paul Goodman y Ralph
Hefferline (a partir de un manuscrito de Fritz Perls), al explorar los
fundamentos teóricos para la práctica de la terapia Gestalt, concibieron la
conciencia como un fluir dinámico, por lo cual desecharon, al igual que otros
autores humanistas, el concepto psicoanalítico de consciente/inconsciente, el
cual resulta ser excesivamente rígido e inadecuado para describir y trabajar
con los fenómenos que se observan en la clínica. Los términos consistentemente
utilizados son «aware», «be aware» y "awareness", que se han
traducido al español como "darse cuenta", denominación la cual, al
ser un verbo, expresa esa idea de fluidez y dinamismo.
Aún desde los trabajos
experimentales de la escuela alemana de psicología Gestalt, la relación entre
figura y fondo, lo que se apercibe y lo que no, es decir, lo que el individuo
se da cuenta versus lo que no forma parte de su campo de conciencia, es siempre
fluido y dinámicamente interrelacionado. En la clínica actual, el proceso de
darse cuenta, es decir, de la formación de Gestalten en la apercepción del
sujeto, es el punto primario, aunque no exclusivo, sobre lo que se trabaja en
el proceso de terapia.
Potencial en psicoanálisis
Absolutamente todas
las especies desarrollan su potencial ontogénico, incluyendo hombre. La
diferencia es el estado de la conciencia. Hay tres estados diferentes, al menos
en la especie humana:
Consciente, es la región de la mente en donde se
establecen las prioridades.
Preconsciente, es dependiente del objetivo a cumplir y
relativo a su importancia en el desarrollo.
Inconsciente, no se racionaliza el impulso, pasa inadvertido
condicionando los resultados obtenidos. Como norma general son sensaciones que
damos por buenas.
La ontogénesis del
cerebro humano le capacita para poder alterar las funciones mentales en base a
la educación e información exterior, incorporando esos datos como
condicionantes en su forma de relacionarse con su medio y su comunidad.
Los datos aportan
nuevos enlaces que permiten ir extrayendo del inconsciente elementos necesarios
para estructurar la conciencia. En la práctica podemos dar por buenos ciertos
datos que nos satisfacen, pasarlos por alto y no entender desde nuestra parte
consciente como es posible que el resultado final no sea el planteado en su
origen. La razón: deseamos desde nuestro inconsciente que lo bueno se cumpla.
Interrelación: Conciencia -
inconsciente
Johann Herbart fue el
primero en plantear que algunas ideas pueden estar en estado latente, mientras
otras están activas. Esas ideas en estado larvario o de "tendencia"
fueron estudiadas a fondo por Sigmund Freud, que abrió el campo de lo que llamó
"lo inconsciente" o el inconsciente, a fines del siglo XIX y
comienzos del siglo XX, lo que significó un viraje sobre el discurso científico
que se venía desarrollando. Freud llevó los estudios hacia el aspecto menos
conocido por el sujeto. Para Freud, la actividad inconsciente determina la
conducta de los individuos tanto o más que las ideas conscientes. Y las ideas
inconscientes a su vez son modeladas por las experiencias infantiles. Cuando
éstas producen trauma (herida), la conciencia las sepulta en el inconsciente,
desde donde siguen sin embargo influyendo en la conducta. Para explorar el
inconsciente, Freud desarrolló el método llamado psicoanálisis. Esa exploración
tenía al mismo tiempo dos objetivos: el autoconocimiento y el alivio o curación
de trastornos de conducta e incluso de patologías mentales severas.
Evidencias
Así podemos observar
comportamientos humanos en individuos que son incapaces de tener en cuenta el
impacto de sus hechos en la línea del tiempo o de como van a afectar sus actos
emocionalmente a otros. Si bien sienten que pueden hacerlo, no fomentan ni
refuerzan esas facultades de su función mental. Esto se evidencia por el
sentimiento de 'vacío interior', producto de la sensación de que tenemos
potencial de continuar creando nuevos caminos sinápticos, pero no hay estímulo
para ello. La razón principal de esto es porque no se ha desarrollado la
capacidad de entendimiento del por qué se ha de emplear energías en entender
ciertos aspectos que por otros medios se resuelven de forma más económica. La
conclusión a la que llegan es que es una pérdida de recursos inútiles (no hay
retroalimentación que permita efectuar un esfuerzo por establecer los enlaces sinápticos
que permitirán razonar en base a datos temporales y/o emocionales).
Trabajos de laboratorio
Los trabajos de
laboratorio durante las últimas décadas del siglo XX, con nuevas tecnologías,
sobre todo la resonancia magnética, mostraron de qué modo se organiza la
memoria, en qué zonas del cerebro se producen las imágenes, cómo los individuos
reconocen unos objetos de otros, cuál es la región cerebral de las decisiones,
cómo se comportan los neurotransmisores, el papel de procesos fisiológicos en
el desarrollo de trastornos mentales y, en general, las bases biológicas de la
psiquis humana, incluyendo la ética, que parece tener su lugar en la corteza
cerebral.
Las neurociencias,
observando los cerebros en actividad, comenzaron así a librar una batalla con
las ideas de Freud y el psicoanálisis, en especial la de la existencia del
inconsciente y el trauma infantil como explicación dogmática del malestar
neurótico. En el terreno de los medios de difusión, esta polémica se expresó en
la oposición maniquea entre el uso de psicofármacos y los métodos del
psicoanálisis.
En el congreso
"Quantum Mind 2003", realizado por personas interesadas en el
conocimiento acerca de la comprensión de la conciencia. Se centró en estudio de
la teoría de la consciencia cuántica, en el que los procesos cuánticos como la
superposición de estados, la no localización, el entrelazado de partículas,
pueden llevar a cabo la eventual explicación de la conciencia como una
manifestación más de los procesos cuánticos de la materia. Se cree que la
conciencia se comporta de igual manera que las partículas cuánticas; al igual
que algunas de las funciones presentes en la biología molecular, que presentan
procesos cuánticos
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